EL CONEJO TINGUIS
Había una vez una familia de conejos conformado por dos hermanos Tinguis y Tingo los cuales se querían mucho, juntos tenían la intención de ir a visitar a su abuela quien vivía en el amazonas, para ello ahorraron mucho, todo lo de su trabajo iba a parar a la alcancía, pero un día llegaron unos micos a su casa pidiendo posada y se llevaron la alcancía. Ellos empezaron a buscarlos y a perseguirlos, pero los micos eran muy hábiles y no lograron alcanzarlos, entonces los conejos le pidieron ayuda a un elefante policía para que cogieran a estos micos ladrones, pero el elefante se negaba a sus peticiones porque estaba cansado de perseguirlos y nunca lograba atraparlos, entonces los conejos muy tristes se fueron a su casa y lloraron toda la noche, pensando en que no podían ir a visitar a su abuelita. Un día cuando iban caminando hacia su casa se encontraron con unas viejas amigas del colegio, les decían las gatas alegres, ellas los estimaban mucho y les preguntaron ¿Qué paso? y ellos contestaron que los habían robado y necesitaban plata para ir a visitar a su abuela, entonces las gatas le dijeron eso no es problema y es muy fácil de solucionar trabajen con nosotras y les aseguro conseguirán el doble de lo que les robaron, ellos aceptaron la propuesta de ir a trabajar, cuando llegaron al bar de las gatas se encontraron con el sacerdote Pingüino, quien se encontraba allí y al parecer estaba muy borracho pero de inmediato los reconoció y les pregunto ¿qué hacen aquí?, ellos le contestaron que iban a empezar a trabajar en el lugar, el sacerdote Pingüino les pidió ayuda, él no sabía cómo había llegado a ese lugar, pues de lo único que se acordaba era de que unos micos lo habían invitado a tomarse un café porque estaban muy interesados en hacerle una donación a la iglesia, Tingis y Tingo lo llevaron de regreso a la iglesia, cuando llegaron se dieron cuenta que habían robado la limosna de la iglesia y que los ladrones se habían tomado el vino de consagrar, de inmediato cayeron en cuenta que eran los mismos que habían robado sus ahorros, Tinguis fue en busca del policía Elefante para contarle lo sucedido, pero de repente vio cuando uno de los micos ladrones entraba al bar de las gatas, él muy sigilosamente se escondió para ver que acontecía de extraño, efectivamente quince minutos después una bandada de micos entraron al lugar y empezaron a saquear todo el lugar y a robar a todos los que estaban allí, la angustia y el miedo se apoderaba del lugar, ya que los micos los amenazaban con bananos explosivos, en ese momento Tinguis muy ágilmente llego a la estación de policía y le informo al Elefante lo que allí estaba ocurriendo, las patrullas sin hacer mucho ruido llegaron hasta el lugar, allí esperaron pacientemente hasta que salieron los micos con todo el botín. Los patrulleros atendieron la orden de disparar dardos tranquilizantes, la banda fue capturada y encerrada en la sección uno del Zoológico Matecaña, pero antes les hicieron confesar donde tenían todas la pertenencias que habían robado, Tinguis y Tingo pudieron recuperar su dinero, al igual que toda la gente del bar y las pertenencia de la iglesia, después de una noche tan angustiosa regresaron a casa sanos y salvos, sin embargo el sacerdote Pingüino conto a sus padres todo los sucedido, ellos fueron castigados por pretender meterse en negocios raros, pero esta fue una lección que aprendieron para toda la vida no se debe conseguir dinero a costa de lo que sea. Finalmente después de haberles levantado el castigo pudieron ir a visitar a su abuela al Amazonas.
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NUDO
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